Hace mucho calor como todos los días en mi
apartamento. Es pequeño pero acogedor, al entrar te podrías encontrar con una
cocina a la derecha, en frente una pequeña sala/comedor y girando otra vez a la
derecha mi cuarto, con mis libros, mi guitarra, mis películas, mis cosas
sí, a las que les tengo mucho aprecio, ellas me han acompañado y apoyado mucho
más que cualquier persona.
Me duele mucho dejarlas, dejar ese pequeño
apartamento, que ha visto mis lágrimas, mis risas, mis altos y mis bajos, sé
que tendré uno nuevo a donde voy, pero ninguno con mis recuerdos.
No puedo decirles a donde voy, ya que me tienen
prohibido revelarlo, pero sí puedo contarles por qué, me persiguen porque
conozco cosas que nadie más conoce, y probablemente si tu las vieras ellos se
encargarían de hacerte olvidarlas, eso o de que el mundo se olvide de ti.
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