domingo, 25 de octubre de 2015

Cruzando la calle

Laura estaba sentada en la mesita de su cocina y estaba tan enojada que hizo llover dentro de su casa; esto le sucedía cada vez que se sentía mal, algunas veces hacía que nevara, y en días especialmente malos podía prenderle fuego a algo si miraba y se concentraba con mucha intensidad, ella realmente necesitaba aprender a controlarse, a controlar sus poderes.

Pero cómo no enojarse si tu madre te llama cada día y pregunta por un esposo, o novio, o pretendiente, y te sugería que usaras magia para atraerlos. Ella no necesitaba un novio, estaba perfectamente bien con su gato, Azael.


Generalmente Laura se dedicaba a vender amuletos de amor, eran los que mejor le salían. Pero ¿usarlos en sí misma? No gracias, ella cree en el amor verdadero, ese que te hace sentir segura, feliz y hermosa.

Laura reflexionaba sobre todo esto, cuando al mirar por la ventanaun hombre alto y apuesto cargaba algunas cajas justo cruzando la calle, al parecer el amor en el que ella creía no estaba tan lejos después de todo.

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