-No te creo, y jamas lo haré, así que vete.
-No seas tonta, sabes que te amo.
-Ja, claro, y se supone que debo creerte ¿no?
-Pero...
-Pero nada -le interrumpí- ¿Olvidame si? vete, encuentra a otra que te quiera, que le interese lo que tienes para decir, porque a mi, aquí donde me tienes no me interesa, no quiero escucharte, vete de una vez.
-Sam porfavor no seas tonta ¿Quieres dejar todos tus miedos de mierda y escucharme por una vez? Joder ya me tienes harto con toda esa mierda, no te creo, yo se que me amas, maldita sea.-me dijo mientras su voz se quebraba.
Pude notar que esta a punto de llorar, pero yo no, no quería y no porque no creyera en el amor, porque si lo hago, se que existe el amor, ese tipo de amor que te hace querer envejecer junto a la otra persona, contarle todo lo que haces, tus sueños, temores. Sé que existe pero jamas ha tocado mi puerta y con James dudo que sea distinto por eso prefiero que se vaya y me deje en paz no quiero verlo, no me interesa, no me importa.
-James por Dios tu no me amas solo crees que lo haces, ya has pasado por esto antes ¿te acuerdas? ¿Catlin y Anna?... ¿Qué me dices de Amber?.
- Pero...esta vez es distinto...lo se...lo siento...
- Ya, se acabo, he terminado de discutir contigo, fuera -le dije, mi expresión no había cambiado desde que él entro por esa puerta. Los jugadores de poker me felicitarían por la cara que tenia en ese momento, fría, implacable, simplemente no mostraba nada, absolutamente nada.
- Samanta...-suplicaba.
- Adiós.-le dije mientra lo empujaba. Aunque no se quería ir, no oponía resistencia, lo cual me alivió, ya que cuando de peleas se trata, este hombre le ganaría a una mole de 180 Kilogramos, cerré la puerta en su cara y se fue sin hacer ruido.
Exasperada, tome la botella de vodka de mi nevera, y le di un buen jalón, no había tiempo para buscar vasos, Dios, que horrible era....y no me refería al vodka.
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