lunes, 29 de diciembre de 2014

Vodka (Editado)

-No te creo, y jamas lo haré, así que vete.
-No seas tonta, sabes que te amo.
-Ja, claro, y se supone que debo creerte ¿no?
-Pero...
-Pero nada -le interrumpí- ¿Olvidame si? vete, encuentra a otra que te quiera, que le interese lo que tienes para decir, porque a mi, aquí donde me tienes no me interesa, no quiero escucharte, vete de una vez.
-Sam porfavor no seas tonta ¿Quieres dejar todos tus miedos de mierda y escucharme por una vez? Joder ya me tienes harto con toda esa mierda, no te creo, yo se que me amas, maldita sea.-me dijo mientras su voz se quebraba.

Pude notar que esta a punto de llorar, pero yo no, no quería y no porque no creyera en el amor, porque si lo hago, se que existe el amor, ese tipo de amor que te hace querer envejecer junto a la otra persona, contarle todo lo que haces, tus sueños, temores. Sé que existe pero jamas ha tocado mi puerta y con James dudo que sea distinto por eso prefiero que se vaya y me deje en paz no quiero verlo, no me interesa, no me importa.

-James por Dios tu no me amas solo crees que lo haces, ya has pasado por esto antes ¿te acuerdas? ¿Catlin y Anna?... ¿Qué me dices de Amber?.

- Pero...esta vez es distinto...lo se...lo siento...

- Ya, se acabo, he terminado de discutir contigo, fuera -le dije, mi expresión no había cambiado desde que él entro por esa puerta. Los jugadores de poker me felicitarían por la cara que tenia en ese momento, fría, implacable, simplemente no mostraba nada, absolutamente nada.

- Samanta...-suplicaba.

- Adiós.-le dije mientra lo empujaba. Aunque no se quería ir, no oponía resistencia, lo cual me alivió, ya que cuando de peleas se trata, este hombre le ganaría a una mole de 180 Kilogramos, cerré la puerta en su cara y se fue sin hacer ruido.

Exasperada, tome la botella de vodka de mi nevera, y le di un buen jalón, no había tiempo para buscar vasos, Dios, que horrible era....y no me refería al vodka.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Decidí no llorar

Y entonces decidí no llorar, porque sabia que si lloraba me habría perdido a mi misma...a mi misma en esos ojos azules como el océano, en esa boca dulce, que aun sin haberla probado, la había llegado a desear tanto, a esas manos que necesitaba como el café cada mañana. Así que, decidí no llorar, porque si lloraba estaría definitivamente e irrevocablemente enamorada, y el amor era un lujo que no me podía permitir

jueves, 30 de enero de 2014

"El autobus"

     Subí al autobús, buscando un puesto intermedio como cada viernes ¿Por qué me gustaba sentarme allí? pues si me sentaba muy atrás me mareaba y delante también así que encontré el puesto que tanto anhelaba me coloqué mis audífonos y mire hacia la ventana, usualmente solo cerraba la cortina y me dejaba llevar por la música, pero ese día, decidí observar el exterior y quién diría que lo vería a él, a aquel que me robó tantos besos, tantos sueños, tantas lagrimas. 

     Sentí como mi corazón se rompía un poco más cada segundo que lo observaba, pero no podía dejar de de mirarlo aunque sintiera mil cuchillos en mi pecho y mi estómago y recordara todo lo que pasamos juntos, quería llamarlo a gritos y preguntarle el por qué ¿por qué lastimó mi corazón y decidió acabar todo tan repentinamente?

     Esa junto a miles de preguntas cruzaban mi mente mientras estaba sentada allí deseando estar a su lado y la vez deseando olvidarme de él. De repente sentí que el autobús empezó a moverse alejándose cada vez mas de él; en ese momento una lagrima rodó por mi mejilla y me juré que sería la última.